La mente de un investigador paranormal

Los investigadores paranormales han sido popularizados en muchos canales y programas de televisión, así como en producciones cinematográficas. Muchas veces, sin embargo, esas producciones representan a los investigadores paranormales como personas con habilidades sobrenaturales u otros rasgos fuera de lo común. ¿Es eso cierto?

En realidad, no es necesario tensixth senseer ningún tipo de “sexto sentido” para ser un investigador paranormal eficiente. Por supuesto, es de suponer que el hecho de contar con alguna habilidad psíquica importante sea un plus más que bienvenido, pero lo cierto es que no es algo imprescindible. Entonces, ¿Cómo es realmente un investigador de lo paranormal, en la vida real?

La mayoría de los investigadores paranormales son personas comunes y corrientes, y muchas veces su única cualidad consiste en poder examinar los supuestos fenómenos paranormales desde un enfoque científico, lógico y racional. Los profesionales de la investigación paranormal tratan, en primer lugar, de asegurarse de que los supuestos fenómenos que estudian no puedan ser explicados racionalmente. Por ello, el primer paso que llevan a cabo estos expertos es ir recogiendo información sobre los hechos para evaluar la posibilidad de que puedan ser explicados de forma natural.

No obstante, un buen investigador paranormal debe tener una actitud abierta hacia el objeto de estudio. No debe investigar para probar o negar la supuesta actividad paranormal, ya que ello podría perjudicar el resultado de la investigación. Aunque es preciso descartar que los fenómenos tengan causas naturales perfectamente explicables, no es correcto llegar a la escena con la mentalidad de “desenmascarar” o “desbaratar” la posibilidad de que en el área realmente exista actividad paranormal. Simplemente se deben considerar ambas posibilidades, la racional y la paranormal.

El investigador paranormal con experiencia sabe cuáles pueden ser los indicios de la actividad paranormal real, de forma que podamos separar la paja del trigo. La máxima en este tipo de investigaciones es “Una vez es casualidad, dos veces es coincidencia, pero tres veces ya es un patrón que requiere atención”.